El mismo terreno dos impuestos distintos caso real en Los Cabos

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Alex Sepulveda

Última actualización:  2026-09-11

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Terreno residencial en Los Cabos, el tipo de propiedad cuyo impuesto al vender depende de cómo se arme el expediente

Este cierre es de hace unos días. No puedo decir de quién es el terreno, pero los números son reales y salieron de la notaría.

Se trata de un lote de alrededor de 1,200 metros cuadrados en Los Cabos, con uso de suelo residencial turístico, comprado en 2021 y escriturado cinco años después en 9.3 millones de pesos. Son 7,800 pesos por metro cuadrado, y esa cifra por sí sola ya dice algo sobre lo que ha pasado con el suelo aquí.

El mismo terreno, dos impuestos distintos

  • Si nadie arma el expediente: $2,614,542. Es el 28.1% del precio de venta, retenido el día de la firma.
  • Con las deducciones aplicadas: $1,861,192. Es el 20.0% del precio de venta.
  • Diferencia: $753,350 pesos entre las dos formas de calcular exactamente la misma venta.

No hay truco fiscal aquí. Es la misma ley, aplicada completa. La única diferencia entre las dos columnas es si alguien se sentó a armar el expediente antes de la firma.

El desglose, línea por línea

  • Precio de venta: 9,300,000
  • Precio al que se compró: 19,573
  • Ese costo, actualizado por inflación: 24,794 (factor INPC de 1.2667 entre las dos fechas)
  • Deducción por costo del terreno: 930,000. Aquí entra la regla del 10%: cuando el costo actualizado es menor al 10% del precio de venta, la ley permite deducir ese 10%. Son 930,000 en lugar de 24,794.
  • Gastos de la operación: 810,532. Comisión inmobiliaria, gastos notariales y de escrituración, todos con factura.
  • Mejoras y demolición: 500,000. Obra comprobada sobre el inmueble antes de la venta.
  • Total de deducciones: 2,240,532
  • Ganancia gravable: 7,059,468
  • Ganancia dividida entre los 4 años de tenencia: 1,764,867. Sobre esta base se aplica la tarifa anual y el resultado se multiplica de nuevo por los años.
  • ISR a retener: 1,861,192. De esos, 1,508,219 van a la Federación y 352,974 al Estado.

Sin esas tres líneas de deducciones, la base gravable habría sido de 9.27 millones en lugar de 7.05.

Las cuatro palancas que movieron el número

1. Lo que pagaste se actualiza por inflación

El costo de compra se actualiza con el índice de precios entre la fecha en que compraste y la fecha en que vendes. Entre más años tengas la propiedad, más pesa este ajuste a tu favor.

2. La regla del 10% en terrenos

Es la que más dinero movió en este caso. Cuando el terreno se compró hace mucho, se heredó, o entró a un valor simbólico, el costo actualizado queda muy por debajo de lo que vale hoy. La ley prevé eso y permite deducir el 10% del precio de venta en su lugar. Aquí convirtió 24,794 pesos de deducción en 930,000.

3. Los gastos y las mejoras, si están comprobados

Comisión del asesor, notario, escrituración, obra, demolición. Todo eso se resta de la ganancia, siempre que exista la factura. Es la línea donde más dinero se pierde, casi siempre porque nadie guardó el papel.

4. La ganancia se divide entre los años que la tuviste

La tarifa se aplica sobre la parte que corresponde a un año, y el resultado se multiplica después. Eso suele dejarte un escalón abajo en la tabla.

Lo que no está en la calculadora: está en la escritura

Aquí es donde se separa quien te hace un estimado de quien te arma el expediente. La escritura de adquisición de este terreno trae tres valores distintos para la misma propiedad, y ninguno es un error:

  • Precio de operación: 19,573. Lo que efectivamente se pagó.
  • Valor de avalúo: 788,137. Lo que el perito dijo que valía.
  • Valor fiscal o catastral: 1,968,256. Y sobre este se pagó el impuesto de adquisición.

Cuál de los tres puede tomarse como costo de adquisición lo determina el notario, según la ley y el tipo de operación. Pero la pregunta hay que hacerla, y con la escritura sobre la mesa.

Hay algo más en esa escritura que se pasa por alto con frecuencia: el impuesto que pagaste al comprar también se deduce cuando vendes. En esta operación fueron 37,177 pesos de impuesto de adquisición, más los gastos notariales de aquella compra. Ese recibo tiene cinco años guardado en una carpeta y sigue valiendo dinero.

Dónde se pierde el dinero

Casi nunca se pierde en la ley. Se pierde en tres lugares muy concretos.

En las facturas que no existen. Pagaste la obra en efectivo, el arquitecto no facturó, la comisión se documentó mal. El gasto fue real y aun así no se puede deducir. Esto se arregla antes de vender, no en la firma.

En la prisa. El cálculo se prepara el día de la escrituración, con lo que haya a la mano, y lo que no está a la mano simplemente no entra.

Y si eres extranjero, hay un tercer lugar: que a nadie le interese buscarlo. Es incómodo decirlo pero es la verdad del mercado. Hay notarías y hay agentes cuyo único objetivo es cerrar rápido y cobrar. Aplican el cálculo más simple, retienen de más, y el tema se acaba ahí, porque el que paga la diferencia no es ninguno de los dos. Nada de eso es ilegal. Simplemente nadie trabajó por ti.

Y hay un detalle que casi nadie te dice: recuperar un impuesto retenido de más, una vez firmada la operación, es un trámite largo que casi nadie termina. Conviene tener la conversación antes.

Lo que no se debe hacer, aunque alguien te lo proponga

Escriturar por debajo del precio real

Es la más común de todas y la que más caro sale. La idea suena lógica: si la escritura dice menos, pagas menos impuesto al comprar. Tiene dos fallas.

La primera: casi nunca ahorras nada. El municipio no cobra sobre lo que dice el contrato, sino sobre el valor más alto entre el precio de operación, el avalúo y el valor catastral. En la escritura de este mismo terreno el precio de operación fue de 19,573 pesos, y el impuesto de adquisición se calculó sobre 1,968,256. Se pagó completo, sobre el valor real, sin importar lo que dijera el precio pactado.

La segunda: el precio que quedó escriturado es el costo que vas a poder deducir el día que vendas. Bajarlo hoy es inflar tu ganancia mañana, y no es una diferencia menor.

En este caso el precio bajo venía del origen de la propiedad y no de una maniobra, pero el efecto aritmético es idéntico. Al vender, el costo actualizado del terreno era de 24,794 pesos. Si la escritura hubiera reflejado el valor real de entonces, la deducción habría rondado los 2.5 millones en lugar de los 930,000 que rescató la regla del 10%: más de millón y medio de pesos adicionales de base deducible, que a las tasas de esta operación significan del orden de medio millón menos de impuesto.

Lo que te ahorras en la compra lo pagas con creces en la venta. Y además es un delito fiscal.

Hay tres más que aparecen seguido y cuestan igual.

Pagar la obra en efectivo sin factura. El gasto existió, la casa lo tiene encima, y aun así no se puede deducir.

"Arreglar" la comisión por fuera. Si no está facturada y en la escritura, no es deducible. Te ahorras un IVA hoy y pierdes la deducción completa después.

Dejar el cálculo para el día de la firma. Lo que no esté sobre la mesa ese día no entra, y nadie va a detener un cierre para ir a buscar un recibo de 2019.

Lo que sí conviene hacer

1. Escriturar por el valor real, siempre

Es la única postura que te protege en las dos puntas de la operación. Y si la otra parte insiste en lo contrario, ya sabes algo importante sobre con quién estás tratando.

2. Factura desde el primer día

Obra, arquitecto, comisiones, honorarios notariales, avalúos, el impuesto que pagaste al comprar. Guarda todo en una carpeta desde el día de la compra, aunque no pienses vender. Ese folder vale dinero.

3. El cálculo antes de salir al mercado

Hazlo antes de tener oferta. Saber con cuánto te quedas cambia el precio al que estás dispuesto a firmar, y te deja tiempo para conseguir lo que falte.

4. Si vas a usar la exención, prepara cómo acreditar que ahí vivías

Credencial, estados de cuenta o recibos de servicios a tu nombre en ese domicilio. Sin eso el notario retiene, aunque la casa sea tuya y aunque sea cierto que vivías ahí.

5. Conserva la escritura de compra completa

Guárdala completa, no nada más la carátula. Ahí están los tres valores, el impuesto que pagaste y los antecedentes de la propiedad. Es el documento con el que empieza la conversación con el notario.

Lo que hago yo

Antes de que salgas al mercado, no después de que tengas oferta, llevamos tu escritura a una notaría aquí en Los Cabos y pedimos el cálculo formal. El mismo documento que ves desglosado arriba, pero con tus números.

Con eso sobre la mesa sabes con precisión con cuánto te vas a quedar, y eso cambia el precio al que estás dispuesto a firmar. Aparece también la lista de lo que falta reunir, mientras todavía hay tiempo de conseguirlo. Y llegas a negociar sabiendo algo que el comprador no sabe.

Este es un caso concreto. Cada propiedad tiene su historia: cómo se adquirió, si es terreno o casa habitación, si eres residente fiscal, qué se construyó y qué se puede comprobar. Los montos definitivos los determina el notario que escritura la operación, y por eso conviene sentarse con uno antes de la firma.

Si tu propiedad vale más de 400 mil dólares, este cálculo se hace antes

Coordino la revisión con notaría en Los Cabos y te entrego el desglose completo: cuánto se retendría hoy, qué documentos te faltan para bajarlo legalmente y con cuánto te quedas en la mano a distintos precios de venta. Sin costo y sin que me firmes exclusiva.

Escríbeme y lo vemos.

Sigue por aquí

Caso real de una operación escriturada en Los Cabos en 2026. Se omite toda información que permita identificar a las partes. Las cifras provienen del cálculo formal de la notaría; el escenario comparativo se reconstruyó aplicando la misma tarifa sin las deducciones. Esto es información general sobre un procedimiento, no asesoría fiscal: el notario que escritura tu operación y tu contador son quienes determinan los montos de tu caso.

Haz el cálculo con tus propios números

Los números de arriba son de un terreno real, pero el tuyo tiene otra historia. Esta calculadora usa la misma mecánica que aplica el notario: la actualización por inflación, la regla del 10% en terrenos, la división entre los años que lo tuviste y, si vives fuera de México, la comparación entre los dos caminos que da la ley. Toma menos de un minuto.

Dueños de terreno · Los Cabos

Tu terreno subió de precio. ¿Cuánto de eso te llega a ti?

El precio de venta no es lo que recibes. Entre uno y otro está el impuesto, y en Los Cabos la diferencia entre calcularlo bien o dejarlo al día de la firma se mide en cientos de miles de pesos.

Paso 1 de 2 · Tu estimado

Las dos preguntas juntas deciden el impuesto, y la segunda pesa más que la primera. Un mexicano que vive fuera paga como extranjero; un extranjero que vive aquí paga como mexicano. La ley mira dónde tienes tu casa, no qué pasaporte traes.

El valor que aparece en tu escritura.

El mes importa: la ley cuenta años cumplidos, y uno de más o de menos mueve el impuesto.

Notario, avalúo e impuesto de adquisición. También se deducen.

Bardas, movimiento de tierra, servicios, urbanización.

Sin factura no se deduce, aunque el gasto haya sido real. Desmarca la casilla y verás cuánto cuesta no tenerlas.

 

Paso 2 de 2 · Tu caso

Para darte el número real necesito unos detalles

Con esto llevo tu caso a una notaría aquí en Los Cabos y te regreso el cálculo formal, el mismo documento que se usa el día de la firma. Sin costo y sin exclusiva.

¿Qué se le hizo al terreno?
 

Si prefieres, lo vemos en persona o por videollamada. Muchas veces resolvemos en veinte minutos lo que un formulario no alcanza a explicar, sobre todo si el terreno se heredó, está en copropiedad o en fideicomiso.

Listo, ya me llegó.
Te contacto hoy mismo. Si tienes a la mano la escritura con la que compraste, tenla cerca: ahí están los valores que definen todo el cálculo, y casi siempre traen una sorpresa a favor.

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